Cuando las bacterias y los ácaros se acumulan en tu colchón limpio

Cuando las bacterias y los ácaros se acumulan en tu colchón limpio

Cuando las bacterias y los ácaros se acumulan en tu colchón limpio

Si te preocupa la limpieza de tu casa y te obsesiona hasta tal punto de no poder un centímetro sucio de polvo, después de saber esto te sentirás más obsesivo.

Seguramente sepas que el ser humano es el máximo responsable de generar el polvo de la casa, al menos el que recoges con el cepillo diariamente. Nuestra piel está en constante evolución y, por lo general, las partículas que se confunden con el polvo son desechos celulares de nuestra epidermis.

Los responsables de alimentar las bacterias y los ácaros

El lugar de la casa que más se contamina de estos microorganismos perjudiciales para tu salud es el colchón. En él se alojan invisiblemente miles de bacterias y ácaros, responsables de diversas alergias y enfermedades respiratorias.

Que se mantengan estos bichos, en algo tan sagrado como es el colchón, solo es posible mediante una buena alimentación: las células de nuestra piel. No podemos remediar que nuestro cuerpo expulse los desechos celulares, pero sí podemos reducir esto.

La importancia de mantener una buena higine

El baño diario ayuda eficientemente a que nuestro cuerpo se deshaga de las células muertas que acumulamos. Seguramente prefieras que estas se vayan con una buena ducha, antes de que sirvan de alimento a ácaros y bacterias.

El sudor suele favorecer el alimento de estos microorganismos tan desagradables, por lo que no hay nada mejor que un baño antes de acostarse.

Igualmente, si algún día estás perezosa porque acabas de llegar de una reunión de amigos y eliges desmaquillarte en la mañana, piensa que ese maquillaje que llevas, en contacto con las sábanas de tu cama, terminarán por ser alimento de esos bichos.

Cuando esperas a cambiar un colchón deteriorado

Muchas veces tenemos la manía de esperar a cambiar nuestro colchón cuando ya nos duele el cuerpo de tan deteriorado que está. Visiblemente, lo podrás apreciar fatal, para convencerte de cambiarlo, pero seguramente no te imaginas que tan mal esté por dentro.

Si llevas años con picor de nariz u ojos, o sientes que te resfrías más o tienes las defensas más bajas, solo falta contabilizar los años que llevas con tu colchón.

Un colchón va acumulando microorganismos según pasa el tiempo. Estos no se ven a simple vista, y es por eso que la mayoría de las personas se confían en mantenerlo más tiempo del que se debiera.

Siete son los años de vida de un colchón. Cambiarlo por uno de tecnología más avanzada, evitará un mayor número de ácaros y bacterias. Podrás mantener la limpieza deseada, lavando las sábanas semanalmente y sacudiéndolas todos los días, pero una cama bien cuidada marcará la diferencia.

Recurre a una mayor tecnología para tu futuro colchón; no debes escatimar en salud. Y recuerda que, aunque pase el tiempo y aparente estar bien, tiene una caducidad que protege tu bienestar.

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